miércoles, 25 de mayo de 2016

La Vida se va Volando

La historia que les cuento a continuación es la historia de mi vida tal y como sucedió. Desde un principio estuve lleno de dificultades; naci bajo mi propio esfuerzo rompiendo una dura corteza blanca, y resulta que fui el último en hacerlo, por lo que me tocó hacer de hermano menor. Durante algún
tiempo fui como una especie de mantenido esperando a que mami me llevara la comida a la boca. Luego, al pasar del tiempo, empecé a hacerme mayor, y empecé a entender de qué iba la vida, o eso creía yo. Como era el más pequeño trataba siempre de imitar lo que hacían mis hermanos mayores. Poco después, mis hermanos empezaron a volar en su propia vida; y yo, yo seguía siendo un mantenido. Hasta que un día decidí desprenderme de las alas de mi madre, diciéndome a mi mismo que podía lograrlo solo. Desde ese día todo cambió. Auto seguido de separarme de mí madre caí en picada, literalmente. Me fui dando tropiezos y golpes mientras caía, y mientras más descendía más pensaba en que no iba a poder lograrlo. Pero mi madre nuca me dejó solo, siempre voló conmigo, y siempre con mente positiva repitiéndome una y otra vez que yo lo podría hacer. Hasta que por fin abrí mis alas y despegué tan alto como pude, tan alto que casi podía tocar el Sol. Durante algún tiempo volé junto a mi familia, pero en una ocasión decidí separarme y descubrir que había más adentro de aquel gigantesco bosque. Divagué en lo desconocido durante algunos días, los suficientes para convencerme de que el mundo puede ser un lugar fantástico, lleno de vida, de colores y alegrías. Estaba tan feliz que comencé a cantar durante el viaje, y no paré de hacerlo hasta que sentí una melodía, breve, pero encantadora, que venia de entre unas ramas. ¡Era tan dulce! Entonces decidí que era tiempo de hacer una parada, podía sentir como la curiosidad me devoraba por dentro. No pude contenerme, me desvié justo hacia donde salía aquella música celestial. Fui abriéndome paso hacia allí hasta que por fin… Fue todo un sueño. La melodía se volvió a encender, estaba en el paraíso. Allá los árboles parecían desnudos, el Sol dibujaba una sonrisa y las hojas caídas bailaban al ritmo del viento. Pero al centrar bien mi mirada, note algo extraño. ¿Por qué estaban todas las aves en el suelo? ¿Que era aquel trozo de metal brillanteque  soltaba humo con un hedor a muerte? Vuelvo a centrar mi mirada, y veo un pequeño pájaro que pasa frente a mí a toda velocidad, como si estuviera impulsado por el viento; hasta que: ¡PUMM!, solo se escucha un ruido estrepitoso y se ve un vaivén de plumas cayendo detrás de un cuerpo negro ahora teñido de rojo. ¿Qué cielo es este en donde las aves no vuelan? Simplemente me di media vuelta y me fui por donde llegué, pero sentía como si el mismísimo diablo me estuviera persiguiendo y reclamándome como su trofeo. Los árboles se balanceaban sobre mi y sus ramas se estiraban como intentando detenerme. El aire estaba tan denso que apenas podía respirar y sentía que mis alas eran incapaces de moverse durante mucho más tiempo. No se que me pasa, estoy muy débil, como si me estuviera rindiendo, como si ya no quisiera continuar. No puedo más, solo quiero descansar, tengo mucho frio y mi cuerpo ha dejado de responderme. Ahora solo estoy aquí tirado como si fuese un pedazo de basura, y me están viniendo todas estas imágenes a mi cabeza que ni siquiera sé en que momento sucedieron. ¡Claro, ya lo entiendo! Todo se pone oscuro y solo aparece ese rayo de luz encima mío,y luego, una mano de cabellos grueso que me agarra. Ya no siento la música, pero sé, que al fin he llegado al cielo.

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