Hoy he
visto un arcoíris, es lindo de arriba a abajo y no pude evitar acercármele.
Estuve de pie frente a él observando cada detalle, me impresionó que era bello
incluso hasta por dentro. Lo único que pensaba era la manera de como caminar a
través de él y que este fuera
sintiendo mis pasos y fuera disfrutando cada uno de ellos tanto como yo. Finalmente pude poner mi pie por encima de su rojo intenso y no pude dejar de sonreír, pero me percaté de una presencia a un costado mío. Era otro chico, se veía pálido, triste, incluso llegué a sentir pena por él. No tenía arcoíris y miraba él mío con envidia y desgane, pero yo solo sonreía y caminaba. Mientras más avanzaba sentía que me acercaba cada vez más al cielo, sentía que sus colores me envolvían, lo mejor era que aquella hermosa senda de fantasía y felicidad no parecía tener fin. No creo poder olvidar cada momento que pasé en él, fue algo mágico que me enseñó a ver la vida con otros colores, sus colores. Pero justo cuando pensé que podía empezar a jugar con las nubes sin miedo a la lluvia, resbalé, di un pasó en falso y caí al suelo. Me dolió, me dolió muchísimo, y lo que más me dolió fue mirar hacia arriba y ver que el arcoíris se desvanecía en el aire como si ya no quisiera que yo caminara sobre él. Me levanté miré nuevamente a mi alrededor y vi que se estaba formando de nuevo, pero esta vez había otro chico en frente de él, parecía muy feliz, al contrarió que yo. Tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro, parecía estar presenciando el mejor momento de su vida. El chico me miró, su sonrisa no se detuvo, pero parecía sentir pena por mí, luego dio un paso, y otro, y otro, hasta desaparecer en el horizonte. Ahora me pongo en pie y solo me queda la esperanza de volver a encontrar otro arcoíris.
sintiendo mis pasos y fuera disfrutando cada uno de ellos tanto como yo. Finalmente pude poner mi pie por encima de su rojo intenso y no pude dejar de sonreír, pero me percaté de una presencia a un costado mío. Era otro chico, se veía pálido, triste, incluso llegué a sentir pena por él. No tenía arcoíris y miraba él mío con envidia y desgane, pero yo solo sonreía y caminaba. Mientras más avanzaba sentía que me acercaba cada vez más al cielo, sentía que sus colores me envolvían, lo mejor era que aquella hermosa senda de fantasía y felicidad no parecía tener fin. No creo poder olvidar cada momento que pasé en él, fue algo mágico que me enseñó a ver la vida con otros colores, sus colores. Pero justo cuando pensé que podía empezar a jugar con las nubes sin miedo a la lluvia, resbalé, di un pasó en falso y caí al suelo. Me dolió, me dolió muchísimo, y lo que más me dolió fue mirar hacia arriba y ver que el arcoíris se desvanecía en el aire como si ya no quisiera que yo caminara sobre él. Me levanté miré nuevamente a mi alrededor y vi que se estaba formando de nuevo, pero esta vez había otro chico en frente de él, parecía muy feliz, al contrarió que yo. Tenía una gran sonrisa dibujada en su rostro, parecía estar presenciando el mejor momento de su vida. El chico me miró, su sonrisa no se detuvo, pero parecía sentir pena por mí, luego dio un paso, y otro, y otro, hasta desaparecer en el horizonte. Ahora me pongo en pie y solo me queda la esperanza de volver a encontrar otro arcoíris.
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